Sabores que alargan el verano

Hay sabores que representan momentos de nuestra vida o determinadas épocas del año. Cuando comemos algo con sabor a miel y almendra tostada, por ejemplo, nuestras papilas gustativas le envían un mensaje al cerebro indicándole que, a lo mejor, estamos en Navidad. Lo mismo pasa con las castañas asadas, cuyo sabor nos traslada al invierno, o el de la calabaza al horno con chocolate caliente que, para nosotros, significa que el otoño está en su esplendor.

La primavera la representan sabores como la fresa, la ciruela, el albaricoque o el níspero porque con sus alegres colores y su sabor dulzón nos marcan el camino hacia nuestra época favorita: el verano.

Acaba de empezar el mes de septiembre y ya miramos con un poco de nostalgia los días de vacaciones, de descanso y desconexión, de sol y playa, de montaña y relax. Está a punto de comenzar el cole de los más pequeños, de meternos en la rutina que ya no se detendrá hasta las próximas fiestas navideñas cuando, de nuevo, paremos un poco para coger impulso y afrontar un nuevo año.

Con todo esto solo nos queda aferrarnos a esas cosas que nos permiten alargar un poco más el verano, al menos en nuestra cabeza. Nuestro estado de ánimo se alegra cuando abrimos el armario y vemos que aún nos queda alguno de los  bombones de almendra, yogurt mediterráneo y frambuesa de la gama Chocolate Vintage de Pablo Garrigós Ibáñez. Su sabor, ácido y dulce al mismo tiempo, nos traslada a esos momentos frente al mar cuando está a punto de caer el sol y nada perturba nuestro espacio.

¿También os pasa a vosotros? ¿Qué sabores o llevan a momentos especiales?

 

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