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Crema catalana en bombones de autor

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Les crema catalana es uno de los postres más emblemáticos de la gastronomía mediterránea española. Su sencillez aparente: nata, yemas, azúcar y un toque aromático de limón y canela, esconde siglos de historia y una técnica que ha trascendido generaciones para convertirse en un dulce de referencia en mesas festivas y momentos de sobremesa.

Origen y tradición de un clásico español

Aunque hoy se asocia principalmente con Cataluña, la crema catalana tiene raíces más antiguas. Fue en el siglo XIV cuando las primeras referencias escritas describen un postre similar en la Corona de Aragón, popularmente preparado en hogares y conventos como una versión local de los “custards” europeos. Su nombre, crema cremada, deriva de la característica capa de azúcar caramelizado que corona su superficie, creando un contraste perfecto entre la suavidad del interior y la textura crujiente de arriba y un aroma que se reconoce a kilómetros.

Este contraste, delicado y refinado, es parte de su encanto y explica por qué la crema catalana sigue siendo un postre predilecto tanto en celebraciones como en menús contemporáneos.

Características que la distinguen

La crema catalana tradicional se define por tres elementos sensoriales:

  • Textura cremosa y sedosa: conseguida gracias a una cocción lenta y al equilibrio entre yemas y leche o nata.

  • Aromas cítricos y especiados: piel de limón y canela aportan un olor distintivo irresistible.

  • Caramelo fundente: una fina capa de azúcar quemado que aporta contraste y complejidad de texturas.

Variaciones y curiosidades

A lo largo del tiempo han surgido múltiples adaptaciones de la crema catalana que conservan su esencia, desde versiones con infusiones (vainilla, cardamomo o incluso flor de azahar) hasta reinterpretaciones contemporáneas en pastelería y alta cocina. Una curiosidad histórica: a diferencia de lo que muchos piensan, su origen no se documenta en recetas impresas medievales francesas, como erróneamente se suele afirmar, sino en manuscritos ibéricos donde ya se hablaba de “cremes” aromatizadas y con caramelo en la superficie.

De la tradición al chocolate: nuestros bombones de crema catalana

La idea de crear un bombón que conserve todas estas características en Pablo Garrigós Ibáñez nace de esa misma búsqueda de elegancia sensorial que ha caracterizado nuestra cocina desde 1988: llevar un postre icónico a una experiencia gourmet que se pueda degustar en un solo bocado.

El resultado es un bombón que no solo evoca el sabor y los matices de la crema catalana tradicional, sino que los reinterpretan con equilibrio y delicadeza. La cobertura de chocolate blanco bien temperado envuelve un corazón cremoso con notas de limón y canela y un punto justo de caramelo que recuerda la clásica capa caramelizada del postre original.

Este enfoque, fusionar tradición y modernidad sin estridencias, está en línea con la filosofía de la marca: un lujo silencioso, donde cada ingrediente habla por sí mismo y donde la calidad y el detalle se sienten sin necesidad de grandes proclamaciones.

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